Barro, bajantes saturadas, cuadros eléctricos dañados y humedades que aparecen días después: en Andalucía, ahí es donde se pierde dinero. Qué documentar en 72 horas, qué partidas suelen “olvidar” y cómo pedir revisión sin que te cierren el expediente.
Las recientes inundaciones y cortes de suministro en distintas zonas de Portugal han dejado algo claro: el problema no es solo el daño, sino cómo se plantea la reclamación desde el primer momento. Cuando el expediente nace incompleto —sin separar partidas, sin medir instalaciones o sin documentar correctamente los daños eléctricos— la indemnización también se queda corta. En este artículo explicamos qué está ocurriendo y cómo evitar que tu seguro pague menos de lo que corresponde.
La okupación y el vandalismo no solo generan daños materiales, sino también problemas probatorios que pueden arruinar una reclamación si no se actúa con método desde el primer momento. Limpiar, reparar o tirar elementos sin documentar puede dejar el expediente sin base técnica. En esta guía explicamos qué se suele cubrir, qué discuten las compañías y cómo preparar una reclamación sólida por partidas para evitar recortes o denegaciones genéricas.
Cómo reclamar la inhabitabilidad de tu vivienda tras una DANA (y que no te recorten los […]
Si tu coche fue arrastrado por una riada y sigue sin aparecer, el mayor error es esperar “a ver si aparece”. Cuando no hay vehículo que inspeccionar, la clave para evitar recortes en la indemnización es cómo documentas el siniestro desde el primer momento. En esta guía te explicamos qué pruebas necesitas, qué errores debes evitar y cómo negociar correctamente si la oferta es baja.
Cuando un seguro rechaza gastos médicos tras un accidente o una lesión, la sensación habitual es […]
Guía para agricultores afectados por siniestros: qué daños se pierden, por qué el seguro falla y cómo reclamar con criterio tras una DANA.
Un expediente por daños de la DANA fue rechazado por supuesto impago, cuando en realidad el error estaba en la domiciliación bancaria utilizada por la aseguradora al reactivar la póliza. Al acreditarse que la voluntad de pago existía y que el fallo era administrativo, el expediente se reabrió, se reconoció la cobertura y se aprobó una indemnización superior a 25.000 €. Un ejemplo claro de que un cierre inicial no siempre significa que el caso esté perdido.
Incendio en una vivienda de un cuarto piso en Madrid que dejó el inmueble totalmente inhabitable. Tras peritajes a la baja y desacuerdos sobre suelos, azulejos y fontanería, se coordinaron correctamente el seguro de la vivienda y el de la comunidad para imputar cada daño a la póliza adecuada. Se reconoció la inhabitabilidad, cubriendo hotel inicial y alquiler posterior por 1.500 € mensuales hasta fin de obra. El caso demuestra la importancia de no aceptar valoraciones mínimas, coordinar pólizas y mantener el control de la reclamación para evitar perder indemnización.
Errores habituales pueden debilitar una reclamación al seguro incluso cuando el siniestro está cubierto.