Paredes interiores con humedades, desconchones y deterioro grave que pueden provocar inhabitabilidad en una vivienda.

Cuando ocurre un siniestro en casa, las consecuencias no siempre se limitan a daños materiales. En muchos casos, la vivienda queda en tal estado que vivir en ella resulta imposible. Ahí entra en juego un concepto clave en los seguros de hogar: la inhabitabilidad.

En este artículo te explicamos qué significa que una vivienda sea inhabitable, en qué casos puedes reclamar una indemnización, qué suele discutir la aseguradora y cómo aumentar tus probabilidades de éxito cuando intentan reducir o rechazar la compensación.

¿Qué es la inhabitabilidad de una vivienda?

La inhabitabilidad se produce cuando una vivienda no reúne las condiciones mínimas de seguridad, salubridad o habitabilidad necesarias para vivir en ella con normalidad.

No es un concepto teórico ni subjetivo: se trata de una imposibilidad real de uso, normalmente derivada de un siniestro grave.

En la práctica, aparece sobre todo tras:

  • daños por agua (fugas, filtraciones, inundaciones)
  • incendios
  • inundaciones extraordinarias o DANA

No hablamos solo de daños visibles, sino de situaciones en las que vivir en la vivienda supone un riesgo o resulta inviable.

Si quieres una visión general de cómo se reclaman este tipo de daños, puedes ampliar información en esta guía:

Guía de reclamación

Ejemplos habituales de vivienda inhabitable

Algunas situaciones frecuentes en las que una vivienda puede considerarse inhabitable son:

  • Humedades activas o moho persistente tras una fuga o inundación
  • Instalación eléctrica dañada con riesgo para las personas
  • Falta de baño o cocina funcional
  • Olores, contaminación o riesgo sanitario
  • Obras necesarias que impiden vivir en el inmueble
  • Daños por fuego, humo o agua de extinción

Estos escenarios aparecen con frecuencia en reclamaciones por daños por agua y en siniestros por incendio en viviendas y negocios.

Inhabitabilidad vs. uso limitado de la vivienda: una diferencia clave

Uno de los puntos más conflictivos en las reclamaciones es la diferencia entre inhabitabilidad y uso limitado.

Las aseguradoras suelen alegar que:

  • solo una parte de la vivienda está afectada
  • se puede vivir «mientras se repara»
  • el daño no impide completamente el uso

Sin embargo, que una vivienda pueda utilizarse parcialmente no significa que sea habitable en condiciones normales de seguridad y salubridad.

Una vivienda puede ser inhabitable aunque:

  • solo haya un baño inutilizado
  • exista riesgo eléctrico localizado
  • haya humedad activa en determinadas estancias
  • las obras impidan una vida normal

Esta distinción es clave, porque muchas denegaciones se basan en minimizar el alcance real del daño.

¿Cuándo puedes reclamar una indemnización por inhabitabilidad?

La mayoría de los seguros de hogar incluyen una cobertura por inhabitabilidad temporal o pérdida de uso de la vivienda.

Para poder reclamarla, normalmente deben cumplirse estas condiciones:

  • El siniestro debe estar cubierto por la póliza
  • La vivienda no puede usarse con normalidad
  • Existe justificación técnica del daño

Si el siniestro se debe a un fenómeno extraordinario (inundación grave, DANA, terremoto…), puede intervenir el Consorcio de Compensación de Seguros en lugar de la aseguradora privada.

Indemnización por inhabitabilidad: cuánto se cobra y quién paga

La indemnización por inhabitabilidad tiene como objetivo cubrir los gastos de alojamiento provisional mientras la vivienda se repara correctamente.

Según la póliza, puede incluir:

  • Alquiler temporal
  • Gastos de hotel
  • Mudanza y guardamuebles
  • Gastos adicionales de manutención

El límite suele situarse entre el 10 % y el 20 % del capital asegurado del continente, aunque depende del contrato y del origen del siniestro.

En función del caso:

  • paga la aseguradora privada
  • o interviene el Consorcio en siniestros extraordinarios

Uno de los errores más comunes es aceptar una indemnización insuficiente sin comprobar si cubre realmente todo el periodo de inhabitabilidad.

Inhabitabilidad por humedad: cuándo el seguro debe responder

La humedad es una de las causas más frecuentes de conflicto.

El seguro suele intentar diferenciar entre:

  • humedades «estéticas»
  • humedades estructurales o activas

Una vivienda puede ser inhabitable por humedad cuando:

  • existe moho persistente
  • hay riesgo sanitario
  • la humedad afecta a instalaciones
  • el origen no está resuelto y sigue activo

Aunque el daño no sea visualmente espectacular, vivir en una vivienda con humedad activa puede ser inseguro, y eso justifica la inhabitabilidad.

La situación personal y familiar también importa en la inhabitabilidad

La inhabitabilidad no se valora solo por el estado físico de la vivienda, sino también por quién vive en ella y en qué condiciones.

Aunque las aseguradoras tienden a aplicar criterios genéricos, la realidad es que la habitabilidad debe analizarse en relación con las personas que ocupan el inmueble.

Antecedentes médicos y enfermedades respiratorias

Cuando en la vivienda reside una persona con:

  • asma
  • alergias respiratorias
  • EPOC
  • problemas pulmonares crónicos
  • afecciones inmunológicas

situaciones como humedad, moho, polvo en suspensión, olores persistentes o contaminantes pueden suponer un riesgo real para la salud.

En estos casos, lo que para otra persona podría considerarse una molestia, puede convertirse en una causa clara de inhabitabilidad.

Los informes médicos que acreditan estas patologías pueden utilizarse como elemento justificativo para demostrar que no es seguro permanecer en la vivienda, reforzando la reclamación frente al seguro.

Condiciones familiares: menores, bebés y personas vulnerables

La composición familiar también influye en la valoración de la inhabitabilidad.

Especialmente relevante es la presencia de:

  • bebés o hijos recién nacidos
  • menores de corta edad
  • personas mayores
  • personas dependientes

Por ejemplo, una vivienda afectada por humedad, falta de agua caliente, polvo de obra o riesgo eléctrico puede no ser compatible con la presencia de un recién nacido, aunque la aseguradora sostenga que «se puede vivir».

En estos casos, la inhabitabilidad no se basa solo en la estructura del inmueble, sino en la imposibilidad real de garantizar unas condiciones mínimas de seguridad, higiene y bienestar.

Cuándo el seguro suele negar la inhabitabilidad

En muchos casos, la aseguradora no discute que haya daños, sino que niega que la vivienda sea realmente inhabitable.

Argumentos habituales:

  • «Solo está afectada una parte de la vivienda»
  • «Se puede vivir mientras se repara»
  • «Con una limpieza es suficiente»
  • «No existe riesgo real»

Estas negativas suelen basarse en peritaciones incompletas o realizadas con prisas, que no analizan el impacto real del daño en la vida diaria.

Qué NO se considera inhabitabilidad (y por qué el seguro se apoya en ello)

No todas las situaciones justifican una indemnización por inhabitabilidad.

Normalmente no se considera inhabitabilidad:

  • una simple incomodidad temporal
  • daños puramente estéticos
  • molestias leves por obras puntuales
  • falta de confort sin riesgo real

El problema aparece cuando el seguro utiliza estos conceptos de forma extensiva para negar situaciones que sí hacen inviable vivir en la vivienda.

Cómo reclamar con éxito la inhabitabilidad de tu vivienda

1. Notifica el siniestro de inmediato

El plazo habitual es de 7 días desde que ocurre el siniestro.

2. Documenta por qué no puedes vivir en la vivienda

Fotos, vídeos, informes técnicos y pruebas claras de la imposibilidad de uso.

3. Solicita y acompaña el peritaje

Explica cómo el daño afecta a la vida diaria, no solo a la estructura.

4. Exige un informe de inhabitabilidad

Debe emitirlo un técnico cualificado (arquitecto, técnico municipal, etc.).

5. Justifica todos los gastos de realojo

Guarda facturas de alquiler, hotel, mudanza y transporte.

6. Reclama si la oferta es insuficiente

Puedes reclamar por escrito, acudir al defensor del asegurado o apoyarte en profesionales especializados.

Preguntas frecuentes sobre la inhabitabilidad de la vivienda

¿Puede el seguro negar la inhabitabilidad aunque no viva en la casa?

Sí. La clave no es si se ocupa o no la vivienda, sino si es objetivamente habitable.

¿Quién decide si una vivienda es inhabitable?

La determinación debe basarse en criterios técnicos, no en una valoración comercial.

¿Puede haber inhabitabilidad solo por humedad?

Sí, cuando existe riesgo sanitario, moho persistente o daño activo no resuelto.

¿Una casa inhabitable siempre da derecho a indemnización?

Solo si la causa está cubierta por la póliza y la inhabitabilidad está justificada.

¿Cuánto tiempo debe durar la inhabitabilidad para cobrar indemnización?

Suele cubrirse todo el tiempo necesario para reparar correctamente, dentro de los límites de la póliza.

¿El seguro puede obligarme a quedarme en la vivienda?

No, si existen motivos técnicos o sanitarios que hagan insegura su ocupación.

¿Puedo reclamar si tengo un bebé o una persona vulnerable en casa?

Sí. La situación familiar puede reforzar la justificación de la inhabitabilidad.

Conclusión

La inhabitabilidad es un derecho poco conocido, pero esencial tras un siniestro grave. Reclamarla correctamente puede marcar la diferencia entre aceptar una situación precaria o disponer de un alojamiento digno mientras se repara la vivienda.

No se trata de discutir cifras, sino de demostrar técnicamente que no se puede vivir en el inmueble.

¿Tu vivienda ha quedado inhabitable y el seguro no responde como debería?

Analizamos tu póliza, el peritaje y la indemnización ofrecida para comprobar si la inhabitabilidad está bien valorada.

Valorar inhabitabilidad

Solo cobramos si tú cobras.

Cuando una vivienda no puede habitarse tras un siniestro, la discusión no suele estar en si existe daño, sino en si ese daño impide realmente el uso normal de la vivienda.

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