Errores habituales pueden debilitar una reclamación al seguro incluso cuando el siniestro está cubierto.
Antes de demandar al seguro existen opciones técnicas y estratégicas que pueden cambiar el resultado de una reclamación.
Si hoy dudas entre "reclamar ya" o "esperar un poco", mi receta es simple: documenta, manda notificaciones por emails y ordena tu línea de tiempo.
Cuando una aseguradora quiere cerrar un expediente sin asumir el coste real del siniestro, hay dos frases que aparecen una y otra vez: > "Ese daño ya existía antes." > "Eso es falta de mantenimiento."
Cuando un vehículo sufre un siniestro grave, muchas personas descubren que el problema no es solo el daño, sino cómo se valora el vehículo.
Cuando ocurre un siniestro, la mayoría de personas confía en que el perito de la aseguradora valorará correctamente los daños.
Cuando una aseguradora deniega una reclamación, el mensaje suele ser claro y aparentemente definitivo: "No está cubierto", "no procede", "la póliza no lo contempla".
Imagina que un día llegas a casa, después de un duro día de trabajo, y de repente descubres un auténtico desastre: una fuga de agua, un incendio o cualquier otro siniestro que ha dejado tu hogar hecho
Cuando ocurre un accidente, muchas personas piensan que el problema principal son los daños visibles o el golpe inicial.
Casos reales: cuando una frase inocente cambia toda la reclamación En muchas reclamaciones que analizamos, el problema no está en el daño ni en la póliza, sino en una frase dicha sin mala