Demandar a la aseguradora suele presentarse como la única salida cuando una reclamación se atasca. Sin embargo, en la práctica, ir a juicio no siempre es el primer ni el mejor paso.
Antes de llegar a ese punto, existen varias vías técnicas y estratégicas que pueden marcar una diferencia real en el resultado de la reclamación.
El problema no suele ser el siniestro, sino lo que viene después
En la mayoría de los casos, el siniestro está cubierto. El conflicto aparece después, cuando entran en juego valoraciones insuficientes, partidas omitidas o interpretaciones restrictivas. De hecho que la disputa solo sea acerca del valor, suele ser un buen indicador de que no va a ser necesario de primeras llegar a juicio, ya que existen vías reflejadas en la ley del seguro que habilitan a como se deben resolver las disputas entre los dos peritos.
Un ejemplo realista
En un siniestro de vivienda, el asegurado decidió realizar parte de las reparaciones sin factura, buscando reducir costes y evitar el IVA. Lo que desconocía es que, en ese caso concreto, la aseguradora sí habría abonado el IVA si el valor de reconstrucción se hubiera acreditado correctamente.
Al no existir facturas ni una justificación técnica completa, resultó imposible demostrar el coste real de la reparación. El problema no estaba en la cobertura, sino en la falta de documentación que permitiera defender la valoración.
Antes de plantear una demanda, una revisión técnica de este tipo de situaciones suele marcar la diferencia entre un conflicto reconducible y uno sin margen.
En resumen
Si estás en esta situación, lo que suele marcar la diferencia no es dar el paso más agresivo, sino tomar la decisión correcta en el momento adecuado; ya que la forma ideal de resolver muchos de estos casos es nombrar un perito de parte; ya que el juez no va a poder valorar quien es responsable sin una documentación técnica que explique al juez los daños que han aparecido en la vivienda o negocio.
Por ello, aun acudiendo al juicio sino se dispusiera un peritaje técnico que mostrara la magnitud de los daños y el alcance del problema seria imposible poder empujar a la aseguradora a pagar unos gastos aunque sean responsables.
Si crees que tu indemnización no es justa, correcta o ha sido denegada de una forma arbitraria.

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