Firma y revisión de documentación para una reclamación por pérdida de explotación ante el seguro.

En muchos siniestros, la indemnización ofrecida no permite reparar o reponer correctamente los daños sufridos. Partidas omitidas, valoraciones a la baja o criterios genéricos generan compensaciones insuficientes. Analizar el alcance real del daño y cómo se ha valorado es clave para reclamar, algo que abordamos en el servicio de daños en viviendas y negocios.

Aquí es donde entra en juego el seguro de pérdida de explotación, una de las coberturas más importantes—y a la vez más mal entendidas— en los seguros de empresas.

En este artículo te explicamos qué es la pérdida de explotación, cómo funciona esta cobertura, en qué casos se activa y por qué es clave para garantizar la continuidad de un negocio tras un siniestro.

Si lo que necesitas es una guía práctica sobre cómo reclamar la indemnización, qué documentación aportar y por qué el seguro suele reducir el pago, puedes consultar nuestro artículo específico sobre:

Lucro cesante en negocios: cómo reclamar correctamente

¿Qué es la pérdida de explotación?

La pérdida de explotación es el perjuicio económico que sufre un negocio cuando, a consecuencia de un siniestro cubierto por la póliza, no puede desarrollar su actividad con normalidad.

No se refiere al daño físico (eso lo cubre el seguro de daños materiales), sino a las consecuencias económicas derivadas de la interrupción o reducción de la actividad.

En la práctica, esta cobertura protege al negocio frente a:

  • la pérdida de ingresos
  • los gastos fijos que siguen existiendo
  • el impacto financiero del cierre temporal

Pérdida de explotación y lucro cesante: ¿es lo mismo?

Están relacionados, pero no son exactamente lo mismo.

  • Pérdida de explotación: es la cobertura del seguro.
  • Lucro cesante: es el daño económico concreto que se reclama (beneficios dejados de obtener).

Dicho de forma sencilla:

el lucro cesante es lo que pierdes;

la pérdida de explotación es la cobertura que lo indemniza.

¿Cómo funciona el seguro de pérdida de explotación?

El seguro de pérdida de explotación se activa cuando se cumplen dos condiciones fundamentales:

  1. Existe un daño material previo cubierto por la póliza (incendio, inundación, etc.).
  2. Ese daño provoca una interrupción total o parcial de la actividad.

A partir de ahí, la cobertura puede incluir:

Qué cubre habitualmente

  • Pérdida de beneficios brutos

Compensa los ingresos que el negocio deja de percibir durante el periodo de paralización.

  • Gastos fijos inevitables

Alquiler, salarios, suministros, seguros, préstamos… gastos que siguen existiendo aunque no haya actividad.

  • Gastos adicionales

Costes necesarios para reanudar la actividad lo antes posible: alquiler de un local provisional, subcontrataciones, transporte extraordinario, etc.

Ejemplo práctico

Un restaurante sufre un incendio en la cocina y debe cerrar durante dos meses.

El seguro de daños cubre la reparación.

El seguro de pérdida de explotación cubre:

  • los ingresos no obtenidos
  • los sueldos del personal
  • el alquiler del local

permitiendo que el negocio sobreviva al cierre.

¿Quién necesita un seguro de pérdida de explotación?

Cualquier negocio que dependa de un espacio físico para generar ingresos debería contar con esta cobertura.

Es especialmente importante en sectores como:

  • hostelería
  • comercio
  • talleres y fábricas
  • clínicas, centros estéticos y oficinas
  • almacenes y logística

Casos habituales

Hostelería

Un hotel sufre daños por una tormenta en plena temporada alta. La cobertura permite mantener al personal y asumir los gastos mientras se realizan las reparaciones.

Pequeñas empresas

Una tienda pierde mercancía por un incendio. Además de reponer el stock, la póliza cubre las ventas no realizadas durante el cierre.

Qué debes revisar al contratar un seguro de pérdida de explotación

1. Periodo de indemnización

Es el tiempo máximo durante el cual el seguro cubrirá las pérdidas.

Suele oscilar entre 6 y 12 meses, aunque puede ampliarse según el negocio.

2. Coherencia con la póliza de daños

La pérdida de explotación siempre depende de la póliza de daños materiales.

Si esta es insuficiente o tiene exclusiones, la pérdida de explotación también se verá afectada.

3. Cálculo correcto de los beneficios

La indemnización se basa en los beneficios declarados.

Registros contables incompletos o desactualizados suelen dar lugar a indemnizaciones a la baja.

4. Exclusiones relevantes

Algunas pólizas excluyen:

  • cierres sin daño material previo
  • determinadas causas extraordinarias
  • interrupciones administrativas

Conviene revisarlo antes de contratar.

Documentación habitual para reclamar la pérdida de explotación

En una reclamación, la aseguradora suele solicitar:

  • cuentas de resultados anteriores
  • balances y libros contables
  • detalle del siniestro
  • informes periciales
  • facturas y gastos extraordinarios

Aquí es donde muchas reclamaciones se complican y donde más reducciones se aplican si no se plantea bien desde el inicio.

Conclusión

El seguro de pérdida de explotación no es un complemento menor: es la diferencia entre superar un siniestro o poner en riesgo la continuidad del negocio.

No basta con tenerlo contratado.

Es clave:

  • que esté bien dimensionado
  • que se active correctamente
  • y que la reclamación se plantee con criterio técnico

En MataSeguros ayudamos a empresas y autónomos a revisar sus pólizas y a reclamar correctamente cuando la indemnización no refleja el impacto real del cierre.

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