Revisión de un expediente cerrado o denegado por el seguro

Cuando una persona llega a este punto, rara vez lo hace por desconocimiento.

Llega cansada, frustrada y, muchas veces, convencida de que ya no se puede hacer nada.

Ha sufrido un siniestro, ha hablado con su aseguradora, ha pasado un peritaje y ha recibido una respuesta que suena definitiva:

«El expediente está cerrado», «esto no está cubierto» o «la indemnización ya se ha pagado».

Este artículo no habla de pólizas en abstracto.

Habla de situaciones reales que se repiten cada día y que dejan al asegurado con la sensación de haber perdido sin saber muy bien por qué.

«El seguro ya pagó, así que no puedo reclamar nada más»

Es una de las creencias más extendidas.

El asegurado ha cobrado una indemnización y asume que aceptar ese pago implica aceptar que todo está correcto. En la práctica, lo que se acepta es una valoración concreta, no necesariamente que todos los daños hayan sido correctamente identificados o valorados.

Cuando aparecen daños después—algo habitual en agua, inundaciones o incendios— el expediente ya figura como cerrado y el asegurado se queda bloqueado.

«El daño apareció después, pero dicen que ya no entra»

Humedades que aparecen semanas después.

Suelos que se levantan con el tiempo.

Instalaciones que fallan tras una inundación.

En muchos siniestros, el daño no se manifiesta todo el primer día, pero el peritaje se realiza de forma rápida y el expediente se cierra igual de rápido.

Cuando el daño aparece más tarde, la respuesta suele ser automática:

«Eso no estaba en la valoración inicial.»

Ahí empieza el conflicto.

«La vivienda no era habitable, pero no me pagaron nada»

La inhabitabilidad es una de las partidas que más veces queda fuera.

Personas que no pueden vivir en su casa durante semanas o meses, familias que se alojan con terceros o asumen gastos adicionales, y descubren después que nadie les explicó si esos costes podían reclamarse.

En muchos casos:

  • no se activó la cobertura
  • no se solicitó correctamente
  • se dio por hecho que «no entraba»

Y el expediente se cerró sin valorar uno de los impactos más importantes del siniestro.

«Me aplicaron infraseguro y no entiendo por qué»

El infraseguro suele aparecer cuando la indemnización es inferior a lo esperado, pero rara vez se explica bien.

El asegurado descubre que:

  • la indemnización se reduce
  • se aplica una regla proporcional
  • nadie revisó si la suma asegurada estaba bien calculada

En muchos expedientes, el infraseguro se aplica sin analizar si realmente procede, y se acepta sin una revisión técnica previa.

«La póliza se pagó o renovó después del siniestro y ahora hay problemas»

Otra situación habitual.

El siniestro ocurre y, poco después, se regulariza un recibo pendiente o se renueva la póliza. El asegurado entra en pánico pensando que ha perdido el derecho a indemnización.

En muchos casos, lo relevante es que la póliza estuviera en vigor en el momento del siniestro, no lo que ocurrió después. Aun así, esta confusión provoca que muchas personas no reclamen o acepten cierres prematuros del expediente.

«El expediente está parado y nadie me da respuestas»

No siempre hay una denegación clara.

A veces el expediente simplemente se paraliza.

Correos sin respuesta, llamadas que no se devuelven, meses sin novedades. Con el tiempo, el cansancio hace que muchas personas abandonen.

El problema no siempre es un «no», sino un expediente que se queda en tierra de nadie.

«Era una vivienda heredada y todo se complicó»

Las herencias añaden una capa más de complejidad.

Pólizas antiguas, tomadores fallecidos, cambios de titularidad no actualizados… Cuando ocurre un siniestro, el asegurado se encuentra con un laberinto administrativo que retrasa, debilita o bloquea la reclamación, aunque el daño sea claro.

El patrón común: el daño existe, pero nadie lo ha revisado bien

En la mayoría de estas situaciones, el problema no es que el seguro no cubra el siniestro.

El problema es que:

  • el expediente se cerró demasiado pronto
  • la valoración fue incompleta
  • no se analizaron todas las partidas
  • nadie revisó el caso con calma y criterio técnico

Aceptar una respuesta negativa no siempre significa que sea correcta.

Revisar no es reclamar por reclamar

No todos los casos son reclamables, y es importante decirlo.

Una revisión técnica sirve para:

  • confirmar si la denegación fue correcta
  • detectar errores o partidas no incluidas
  • descartar reclamaciones sin base

Decirle a alguien que no hay nada que reclamar también forma parte de un trabajo honesto.

Antes de dar el caso por perdido

Si te has reconocido en alguna de estas situaciones, el siguiente paso no es discutir con el seguro sin rumbo, sino comprobar si la denegación o el cierre del expediente fue correcto.

En MataSeguros revisamos reclamaciones denegadas y expedientes cerrados para confirmar si la valoración fue justa o si aún existe margen de reclamación.

Si tras la revisión no hay nada que reclamar, lo decimos con total claridad.

Reclamaciones denegadas por aseguradoras

Si estás en esta situación, lo que suele marcar la diferencia no es insistir con el seguro, sino revisar si el expediente se cerró cuando el daño aún no estaba completamente identificado o correctamente valorado.

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