Cuando ocurre un siniestro, la mayoría de personas confía en que el perito de la aseguradora valorará correctamente los daños.
Tras un incendio, muchas indemnizaciones no cubren el daño real. Humo, agua, instalaciones y partidas ocultas suelen quedar fuera. Te explicamos cómo revisarlo y reclamar correctamente.
Aseguras tu negocio, pagas la póliza cada año, y piensas que, si pasa algo, estarás cubierto.
Y entonces descubres que el seguro no cubre todo, que la aseguradora aplica la temida regla proporcional, y que el problema viene de algo tan simple como que la superficie declarada en la póliza
Cuando ocurre un siniestro grave—un incendio, una inundación o una DANA— muchos negocios se ven obligados a abrir antes de estar realmente operativos.
Un siniestro en un negocio no es solo un problema material.
Y dentro, mucho más que paredes y techos: maquinaria, mobiliario, ordenadores, herramientas, productos, stock.
La mala: te dicen que la indemnización será mucho menor de lo que pensabas.
Cuando ocurre un siniestro grave—un incendio, una inundación o una DANA como la que se sufrió en Valencia— el problema no acaba cuando se apagan las llamas o baja el agua y se achica el barro.
Casos reales: cuando una frase inocente cambia toda la reclamación En muchas reclamaciones que analizamos, el problema no está en el daño ni en la póliza, sino en una frase dicha sin mala