Un expediente por daños de la DANA fue rechazado por supuesto impago, cuando en realidad el error estaba en la domiciliación bancaria utilizada por la aseguradora al reactivar la póliza. Al acreditarse que la voluntad de pago existía y que el fallo era administrativo, el expediente se reabrió, se reconoció la cobertura y se aprobó una indemnización superior a 25.000 €. Un ejemplo claro de que un cierre inicial no siempre significa que el caso esté perdido.
Incendio en una vivienda de un cuarto piso en Madrid que dejó el inmueble totalmente inhabitable. Tras peritajes a la baja y desacuerdos sobre suelos, azulejos y fontanería, se coordinaron correctamente el seguro de la vivienda y el de la comunidad para imputar cada daño a la póliza adecuada. Se reconoció la inhabitabilidad, cubriendo hotel inicial y alquiler posterior por 1.500 € mensuales hasta fin de obra. El caso demuestra la importancia de no aceptar valoraciones mínimas, coordinar pólizas y mantener el control de la reclamación para evitar perder indemnización.