Volver al Blog

Lucro cesante: la pérdida de beneficios de un negocio tras un siniestro

Lucro cesante: la pérdida de beneficios de un negocio tras un siniestro

Cuando ocurre un siniestro grave —un incendio, una inundación o una DANA como la que se sufrió en Valencia — el problema no acaba cuando se apagan las llamas o baja el agua y se achica el barro. En muchos casos, lo peor empieza después: el negocio no puede abrir, abre a medias o funciona con una facturación muy por debajo de lo normal durante semanas o meses.

Ahí es donde entran dos conceptos que generan mucha confusión: lucro cesante y pérdida de explotación. Entender cómo funcionan y cómo se reclaman es clave para no asumir pérdidas económicas que, en realidad, deberían estar cubiertas por el seguro.

En este artículo explicamos cómo funcionan estas coberturas en la práctica, qué discute habitualmente el seguro y cómo se reclama correctamente cuando la indemnización no refleja la realidad del negocio.

Qué es el lucro cesante y qué es la pérdida de explotación

Aunque muchas veces se usan como sinónimos, no siempre significan exactamente lo mismo.

El lucro cesante es la pérdida de beneficios que sufre un negocio como consecuencia directa de un siniestro cubierto por la póliza. Es decir, lo que el negocio habría ganado si el siniestro no hubiera ocurrido.

La pérdida de explotación suele ser un concepto más amplio, que engloba:

  • pérdida de ingresos
  • gastos fijos que siguen existiendo
  • reducción de actividad
  • impacto económico derivado del siniestro

En la práctica, lo más importante no es el nombre exacto, sino qué cubre tu póliza y cómo se calcula.

En qué tipos de negocios aparece con más frecuencia

En nuestra experiencia, el lucro cesante aparece sobre todo en:

  • bares y restaurantes
  • comercios abiertos al público
  • talleres mecánicos y eléctricos
  • almacenes
  • joyerías
  • locales comerciales
  • negocios con atención presencial
  • viviendas que generan ingresos (alquiler o actividad profesional); suele estar aveces tipificada como perdida de alquileres pero sigue la misma consistencia profesional.

Y se da especialmente en incendios, inundaciones y episodios de desastre naturales (como son incendios forestales, tornados, desbordamiento de ríos o pantanos, terremotos o erupciones volcánicas como paso en la Palma).

Cierre total vs apertura parcial: uno de los mayores conflictos

Uno de los errores más habituales es pensar que solo existe lucro cesante si el negocio está totalmente cerrado. No es así.

Cierre total

Cuando el negocio no puede abrir en absoluto, el lucro cesante suele ser más evidente. En siniestros graves, especialmente por DANA, hemos visto negocios cerrados durante meses, bien por la magnitud de los daños o por la imposibilidad material de reparar antes.

Apertura parcial

Aquí empiezan muchas discusiones con el seguro.

Un negocio puede:

  • abrir sin cocina
  • abrir con menos espacio
  • abrir sin maquinaria esencial
  • abrir con horarios reducidos
  • abrir sin poder prestar el servicio habitual

En estos casos sí puede existir pérdida de explotación, aunque no haya cierre total. Muchas pólizas reconocen esta situación cuando la facturación cae por debajo de determinados umbrales respecto a periodos comparables.

El lucro cesante suele ser un expediente distinto

Un error muy frecuente es pensar que el lucro cesante se tramita automáticamente junto con los daños materiales. En la práctica:

  • suele haber que solicitarlo expresamente
  • se tramita como expediente independiente
  • tiene su propio peritaje y documentación

Si no se plantea a tiempo o no se estructura correctamente, el seguro puede cerrarlo sin indemnización.

Qué suele discutir el seguro

Los conflictos más habituales son:

  • intentar acortar el periodo indemnizable, o asumir que vas a poder abrir en 4 semanas pero la obra tarda en realizarse 8 semanas
  • afirmar que el negocio ya podía abrir, aunque no fuera viable
  • calcular sobre ingresos que no reflejan la realidad
  • excluir gastos fijos como personal, alquiler o suministros
  • cuestionar la documentación aportada
  • minimizar el impacto real del siniestro

En algunos casos incluso se plantea que el asegurado debería haber aplicado determinadas medidas laborales, algo que requiere un análisis técnico y jurídico serio.

Problemas habituales con la documentación

Uno de los mayores obstáculos aparece en negocios con facturación en efectivo o mixta, como:

  • bares
  • restaurantes
  • pequeños comercios

Si la documentación no se presenta correctamente, la indemnización puede quedar muy por debajo de la pérdida real, aunque el daño exista.

Relación directa con los daños materiales

El lucro cesante depende directamente de:

  • la gravedad de los daños materiales
  • el tiempo real de reparación
  • las limitaciones técnicas para reabrir

Por eso, una mala valoración de los daños materiales suele arrastrar una mala valoración del lucro cesante. Esto ocurre con frecuencia cuando existen peritaciones a la baja, como explicamos en este análisis sobre
peritajes a la baja en reclamaciones al seguro.

Incendios e inundaciones: los escenarios más habituales

La pérdida de explotación aparece especialmente en:

  • incendios en locales y negocios
  • inundaciones y DANA
  • daños por agua que obligan a cerrar o limitar la actividad

Lo analizamos en más detalle en nuestras guías sobre
daños por incendio en viviendas y negocios
y sobre cómo reclamar tras una
DANA o inundación.

Infraseguro y reducción del lucro cesante

Incluso cuando el lucro cesante está bien planteado, puede aparecer otro problema: el infraseguro.

Si el capital asegurado no es correcto, la aseguradora puede aplicar la regla proporcional y reducir la indemnización, también en la pérdida de explotación.

Para entender cómo funciona este mecanismo y por qué puede recortar el pago final, lo explicamos en detalle en estos artículos:

Qué puede hacer el asegurado para reclamar correctamente

Ante una pérdida de explotación, el asegurado puede:

  • solicitar expresamente la apertura del expediente
  • documentar correctamente la caída de ingresos
  • justificar gastos fijos reales
  • comparar periodos equivalentes
  • cuestionar plazos irreales de reparación
  • no aceptar cierres anticipados del expediente

Este enfoque forma parte del proceso que explicamos paso a paso en nuestra guía sobre
cómo reclamar correctamente daños en viviendas y negocios.

Conclusión

El lucro cesante no es una cobertura secundaria. En muchos siniestros es la parte más importante del daño, porque afecta directamente a la viabilidad del negocio.

Entender cuándo existe, cómo se calcula y cómo se reclama es fundamental para no asumir pérdidas que el seguro debería cubrir. Una reclamación bien planteada marca la diferencia entre sobrevivir a un siniestro o arrastrar sus consecuencias durante años.

¿Tu negocio sigue perdiendo dinero tras el siniestro?

Analizamos si existe lucro cesante, cómo debe calcularse y si la aseguradora está aplicando correctamente la póliza.

👉 Revisar mi reclamación de pérdida de explotación

Fecha de creación: 2025-09-11

Última edición:

IR AL BLOG
Escríbenos 🖊️