Reclamar un siniestro de hogar parece, en teoría, un proceso sencillo: ocurre un siniestro, se comunica al seguro y se recibe una indemnización.
Cuando la aseguradora no responde, el problema no siempre es la cobertura. El silencio suele deberse a expedientes incompletos, peritajes deficientes o estrategias de dilación. Saber cuándo y cómo actuar es clave para desbloquear la reclamación sin perjudicarla.
Mientras las aseguradoras baten récords de beneficios, miles de reclamaciones se retrasan, se reducen o se bloquean por desgaste. El problema no suele ser la falta de cobertura, sino cómo se gestiona y se defiende cada expediente.
Cuando ocurre una DANA o una inundación grave, muchos asegurados descubren que reclamar no es tan sencillo como dar un parte y esperar.
En este caso, no vamos a tener que explicar mucho, ya que una imagen vale más que mil palabras.
Quizá seas como muchas personas y hayas escuchado este dicho toda la vida: "El que no llora, no mama." Es una frase de la cultura popular que sigue usándose porque, en parte, refleja una realidad: en
Nada es más frustrante que pagar tu póliza mes tras mes y descubrir que, cuando ocurre un siniestro, tu aseguradora empieza a poner problemas o directamente se lava las manos.
Reclamar a tu aseguradora no suele fallar por falta de razón, sino por errores evitables en la forma de plantear la reclamación.
Tras una DANA aumentan los robos en viviendas y negocios. Te explicamos por qué muchas reclamaciones se rechazan, qué errores evitar y cómo reclamar correctamente al seguro.
MataSeguros nace de una frustración real MataSeguros no nace de un plan de negocio, sino de una experiencia compartida por muchas personas: sufrir un siniestro y descubrir que conseguir una