Tras una DANA, cuando las calles y las viviendas quedan dañadas, aparece un problema del que se habla poco hasta que afecta en primera persona: los robos.
Viviendas vacías, cerraduras forzadas por el agua, puertas que no cierran, ventanas rotas, alarmas sin suministro eléctrico y un contexto de caos general crean el escenario perfecto para robos oportunistas. Y cuando el asegurado acude al seguro, la sorpresa es habitual: la reclamación se rechaza o se paga muy por debajo de lo esperado.
En muchos casos, el problema no es que el robo no haya existido, sino cómo se ha probado, cómo se ha declarado y cómo se ha interpretado la póliza.
Si tu vivienda o negocio sufrió un robo tras una DANA y el seguro ha rechazado o reducido la indemnización, puedes ampliar cómo analizamos este tipo de casos aquí:
Reclamaciones denegadas por aseguradoras
El patrón tras una DANA: inmuebles vulnerables y robos posteriores
Después de una DANA es habitual que muchas viviendas y locales queden temporalmente desocupados, con accesos dañados por el agua o por las actuaciones de emergencia, sin cierres en condiciones o con sistemas de seguridad inutilizados.
En este contexto, el robo no siempre ocurre durante el fenómeno meteorológico, sino días después, cuando el inmueble ya está dañado y desprotegido.
Aquí aparece el primer conflicto con la aseguradora:
“No queda claro cuándo ocurrió el robo”,
“No se puede acreditar que esté relacionado con el siniestro”,
“No hay signos claros de fuerza”.
Este tipo de respuestas son habituales cuando no se analiza correctamente la relación entre el daño previo y el robo posterior. Es un problema frecuente en reclamaciones tras fenómenos extraordinarios, como explicamos en detalle en:
Cómo reclamar tras una DANA al seguro y al Consorcio
Qué exige el seguro para reconocer un robo
Aunque cada póliza es distinta, la mayoría de seguros exigen tres elementos básicos para reconocer un robo:
– Sustracción de bienes asegurados
– Existencia de fuerza en las cosas o violencia
– Acreditación suficiente del hecho
Cuando alguno de estos elementos se debilita, la aseguradora encuentra margen para rechazar o recortar la reclamación.
El problema de la fuerza en las cosas tras una DANA
En robos “clásicos”, con puertas reventadas o ventanas rotas, la prueba suele ser clara. Pero tras una DANA la situación cambia.
Muchas veces:
– la puerta ya estaba dañada por el agua
– una ventana fue retirada por los bomberos
– el acceso quedó abierto para ventilar o secar
La aseguradora entonces intenta calificar el hecho como hurto y no como robo, lo que supone exclusión o límites muy bajos.
Aquí es clave documentar el estado del inmueble antes y después del siniestro y explicar técnicamente por qué la vulnerabilidad fue consecuencia directa del daño previo.
Robo en vivienda “no habitada”: un argumento recurrente
Tras una DANA, muchas personas no pueden vivir en su casa durante días o semanas. Algunas aseguradoras aprovechan esta circunstancia para alegar que la vivienda estaba deshabitada o no era habitual.
Cuando se trata de una vivienda habitual temporalmente inhabitable, este argumento es discutible y puede rebatirse si se plantea correctamente el expediente.
Dinero en efectivo y bienes sin factura
El robo de dinero en metálico es uno de los puntos más conflictivos. Las pólizas suelen establecer límites bajos y exigir condiciones muy concretas.
Tras una DANA, no es raro que los asegurados guarden efectivo en casa por motivos excepcionales: imposibilidad de usar bancos, pagos urgentes o actividad profesional afectada.
El problema no suele ser la existencia del dinero, sino cómo se acredita su origen y su necesidad. Si no se justifica bien, el seguro lo rechaza casi de forma automática.
En estos casos, una revisión técnica del expediente puede marcar la diferencia:
Revisión de robos con dinero en efectivo y bienes sin factura
Caso real: robo de cobre en una pollería tras la DANA
Uno de los casos más claros que hemos gestionado ocurrió tras una DANA que afectó a varios locales comerciales.
Una pollería quedó inundada. El negocio cerró varios días para limpiar, secar y reparar. Durante ese periodo, el local quedó sin actividad y con daños visibles en accesos y cerramientos.
Cuando el propietario volvió, se encontró con que habían robado todo el cobre de la instalación eléctrica y de refrigeración: cableado, conducciones y parte de la maquinaria quedaron inutilizadas.
La aseguradora rechazó inicialmente la reclamación alegando que:
– no había signos claros de fuerza independientes del siniestro
– el robo no podía vincularse directamente a la DANA
– parte del daño correspondía a “instalaciones antiguas”
Tras revisar el expediente se acreditó que:
– el local quedó vulnerable a causa directa de la inundación
– la sustracción del cobre se produjo aprovechando ese estado
– la instalación era necesaria para la actividad y estaba operativa
El resultado fue la reapertura del expediente y la inclusión del robo del cobre como daño indemnizable, algo que inicialmente se había negado.
Denuncias e inventarios: errores que cuestan caro
La denuncia es obligatoria, pero una denuncia genérica, incompleta o sin reflejar el contexto real del siniestro puede volverse en contra del asegurado.
Lo mismo ocurre con inventarios poco realistas o imposibles de defender. Si la lista de bienes no es coherente, verosímil y bien explicada, la aseguradora recortará o rechazará partidas completas.
Robos y peritajes a la baja
En robos complejos, especialmente tras siniestros masivos como la DANA, los peritajes suelen ser rápidos y conservadores.
Si el informe no recoge correctamente el contexto, la relación entre daño previo y robo y el valor real de lo sustraído, la indemnización se reduce o desaparece.
Este patrón se repite en muchos expedientes:
Peritajes a la baja: por qué ocurren y cómo corregirlos
Cuándo un rechazo por robo es discutible
Por experiencia, muchas denegaciones pueden revisarse cuando:
– el inmueble quedó vulnerable tras la DANA
– la vivienda era habitual aunque estuviera vacía
– el dinero o los bienes tenían justificación económica
– la póliza se interpreta de forma restrictiva
– el peritaje es incompleto
El problema no suele ser el robo, sino cómo se ha planteado la reclamación.
Conclusión
Los robos tras una DANA no son excepcionales. Lo excepcional es que se reclamen bien desde el principio.
Entre pólizas restrictivas, exigencias probatorias altas y peritajes conservadores, muchos asegurados pierden indemnizaciones que podrían haberse defendido con otro enfoque técnico.
¿Te han rechazado un robo en tu vivienda o negocio tras una DANA?
Analizamos el expediente completo, la póliza y el peritaje para comprobar si el rechazo es realmente válido o si existe margen real de reclamación.
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