Cuando un siniestro paraliza un negocio, una mala reclamación puede agravar las pérdidas. Te explicamos cómo justificar daños y reclamar correctamente al seguro o al Consorcio.
Reclamar un siniestro de hogar parece, en teoría, un proceso sencillo: ocurre un siniestro, se comunica al seguro y se recibe una indemnización.
Cuando la aseguradora no responde, el problema no siempre es la cobertura. El silencio suele deberse a expedientes incompletos, peritajes deficientes o estrategias de dilación. Saber cuándo y cómo actuar es clave para desbloquear la reclamación sin perjudicarla.
Mientras las aseguradoras baten récords de beneficios, miles de reclamaciones se retrasan, se reducen o se bloquean por desgaste. El problema no suele ser la falta de cobertura, sino cómo se gestiona y se defiende cada expediente.