Cómo reclamar la inhabitabilidad de tu vivienda tras una DANA (y que no te recorten los gastos que tienes derecho a reclamar)
Después de una DANA, una inundación o una riada, muchas personas se centran en reparar lo urgente y dejan para más adelante lo más costoso: demostrar que la vivienda no se puede habitar y que esa situación genera gastos reales.
El problema es que, si no lo documentas desde el principio, el expediente se cierra con una valoración que “parece suficiente” sobre el papel, pero no cubre la realidad diaria.
Esta guía está pensada para un caso típico en Valencia pero también aplica a inundaciones como las que están sucediendo en Andalucía o inundaciones por roturas de tuberías: bajos inundados, garajes anegados, barro, humedad persistente, instalaciones afectadas y semanas (o meses) de obras.
El objetivo es claro: que la inhabitabilidad quede acreditada y que los gastos asociados se reclamen correctamente.
Qué significa inhabitabilidad en una reclamación
La inhabitabilidad no es solo que “haya agua”.
Implica que la vivienda no puede utilizarse con normalidad por motivos objetivos como:
- Riesgo para la seguridad.
- Problemas de salubridad.
- Falta de suministro eléctrico o de agua.
- Imposibilidad de cocinar o asearse.
- Obras incompatibles con vivir dentro.
Qué es lo que más se discute en estos expedientes
En siniestros por inundación, la aseguradora o el Consorcio suelen cuestionar:
- Si el daño afecta a instalaciones (electricidad, fontanería, saneamiento) y no solo a acabados.
- Si la humedad y los lodos obligan a retirar materiales, secar, desinfectar y ventilar durante un periodo prolongado.
- Si la vivienda “podría” usarse parcialmente, aunque en la práctica sea inviable (sin cocina, sin baño operativo o con obras abiertas).
Qué gastos suelen ser reclamables (y cuáles exigen prueba sólida)
En la práctica, los gastos más habituales son:
1) Alojamiento temporal
Hotel o apartamento mientras se estabilizan los daños.
2) Alquiler de vivienda sustituta
Cuando las obras se alargan y no es viable regresar a corto plazo.
3) Mudanza y guardamuebles
Si es necesario vaciar la vivienda para poder reparar.
4) Limpieza especializada y desinfección
Retirada de lodos, tratamiento de humedad y desinfección técnica.
5) Medidas de mitigación y seguridad
Achiques, secado industrial, deshumidificación y retirada de elementos dañados.
Lo que marca la diferencia no es el gasto en sí, sino la prueba: facturas, justificantes de pago y coherencia con la cronología del siniestro.
Cómo demostrar la inhabitabilidad: documentación que cambia el resultado
Si quieres evitar recortes, organiza la prueba en estos bloques y en este orden:
A) Prueba del estado real de la vivienda
- Fotografías y vídeos por estancias (planos generales y detalle).
- Daños en instalaciones: cuadros eléctricos, enchufes, calderas, bombas, sanitarios, bajantes.
- Evidencia de humedad persistente (mediciones o informes de empresa de secado, si existen).
B) Informe o nota técnica (aunque sea breve)
Un documento de 5 a 10 líneas explicando por qué la vivienda no es habitable suele ser más eficaz que 40 fotos desordenadas.
Si existe riesgo eléctrico, problema de salubridad o falta de servicios básicos, debe quedar por escrito.
C) Cronología y comunicaciones
- Fecha del episodio.
- Fecha de inspección.
- Fecha de oferta o pago.
- Fechas previstas o reales de obra.
Incluye emails y mensajes donde se informa de que no se puede vivir en la vivienda.
Si hay circunstancias relevantes (niños, personas mayores o patologías), se mencionan como hechos objetivos, sin dramatizar.
D) Facturas y justificantes de pago
- Hotel o alquiler: contrato y recibos.
- Mudanza y guardamuebles: factura y periodo.
- Limpieza y desinfección: factura detallada.
Si no hay factura, el gasto no existe a efectos del expediente, aunque sea real.
Cuándo se producen los recortes (y cómo evitarlos)
Los recortes más habituales aparecen cuando:
- Se da por finalizada la inhabitabilidad porque “ya se ha limpiado”, sin valorar instalaciones, humedad estructural o obras pendientes.
- Se paga continente pero se olvida contenido, o se valora contenido sin inventario detallado.
- Aparecen daños posteriores (humedades, desprendimientos, averías) y el expediente ya está cerrado.
Cómo protegerte
- No firmes conformidad si todavía no has terminado de medir y documentar.
- Solicita por escrito que consten daños pendientes y revisables.
- Si te proponen cierre, responde indicando que queda pendiente revisión de partidas y adjunta cronología y fotografías.
Modelo breve para solicitar revisión
- Identificación del expediente y póliza.
- Hechos: fecha del episodio, daños principales y motivos de inhabitabilidad.
- Solicitud: revisión o rectificación de valoración e inclusión de gastos (enumerados).
- Anexos: índice de fotos, facturas, cronología e informe técnico.
Conclusión práctica
En casos de inhabitabilidad, la diferencia no está en discutir, sino en demostrar. Una nota técnica clara, una cronología ordenada y facturas organizadas suelen valer más que diez llamadas.

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