Caso real: expediente cerrado por baja administrativa que se reabre y supera los 25.000 €
En algunos siniestros, el problema no es el daño sufrido, sino cómo se gestiona administrativamente la póliza. Este caso es un buen ejemplo de cómo un error en la domiciliación bancaria puede provocar el cierre de un expediente y de cómo puede reabrirse cuando se demuestra que el error no fue del asegurado.
Se trata de una vivienda afectada por la DANA cuyo expediente fue inicialmente rechazado porque la póliza figuraba como dada de baja por impago.
El cierre inicial del expediente
Antes del siniestro, la titular había dado de baja la póliza. Posteriormente, el propio seguro volvió a darla de alta.
El problema surgió en ese momento:
- Al reactivar la póliza, la aseguradora utilizó números de cuenta antiguos
- No se emplearon los datos bancarios actualizados de la asegurada
- El recibo se intentó cargar en una cuenta bancaria que ya no existía
Como consecuencia, el cargo no se realizó correctamente y, tras producirse la DANA, la aseguradora comunicó que la póliza no estaba en vigor en la fecha del siniestro.
El expediente se cerró alegando impago.
Regularización posterior y bloqueo del caso
Una vez detectado el problema, la situación se regularizó 40 días después de la DANA, abonándose la prima correspondiente.
Sin embargo, pese a la regularización, el seguro mantuvo su postura inicial y dio el expediente por cerrado, alegando que el pago no se había producido dentro del plazo.
Ante esta situación, el caso se dejó aparcado, no por falta de daño, sino por cansancio y bloqueo administrativo.
Revisión del caso y pruebas clave
Al revisar el expediente con detalle, se identificó un punto determinante: el error no era imputable a la asegurada, sino al uso de datos bancarios incorrectos por parte del seguro.
Se consiguió aportar:
- Un documento emitido por la correduría explicando el error en la domiciliación
- Un pantallazo que acreditaba que el recibo se había enviado a una cuenta bancaria inexistente
- La trazabilidad completa del proceso de reactivación de la póliza
Esta documentación permitió demostrar que la voluntad de pago existía y que el rechazo se basaba en un fallo administrativo.
Reapertura del expediente
Con estas pruebas, se solicitó formalmente la reapertura del expediente, acreditando que:
- La póliza fue reactivada por la aseguradora
- El error en la cuenta bancaria no era responsabilidad de la asegurada
- El siniestro debía considerarse cubierto
Tras la revisión, la aseguradora aceptó reabrir el expediente y reconocer la cobertura.
Situación actual del caso
A día de hoy, el expediente ha conseguido:
- La aprobación de una indemnización superior a 25.000 €
- El inicio del proceso para el reconocimiento de la inhabitabilidad
- La revisión de las partidas de continente, debido a una afectación importante en la vivienda
- El análisis de un posible infraseguro en contenido, que está siendo revisado para ajustar la indemnización
El caso continúa en tramitación, pero el escenario actual es completamente distinto al rechazo inicial.
Qué demuestra este caso
Este caso pone de relieve varios aspectos clave:
- Un expediente puede cerrarse por errores administrativos, no por falta de cobertura real
- Dar de baja y volver a dar de alta una póliza exige una correcta gestión de datos
- Regularizar un recibo fuera de plazo no invalida automáticamente un siniestro
- La documentación adecuada puede cambiar por completo el resultado
- Un “no cubre” inicial no siempre es definitivo
Conclusión
Que un expediente esté cerrado no significa necesariamente que el caso esté perdido.
En muchas ocasiones, significa que no se ha revisado con el nivel de detalle necesario, especialmente cuando existen errores administrativos ajenos al asegurado.
Revisar estos casos con calma y criterio puede marcar una diferencia económica muy importante.
¿Tu caso se parece a este?
Si tu expediente fue rechazado o cerrado por un motivo administrativo y siempre te quedó la duda de si fue justo, quizá todavía tenga sentido revisarlo.
