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Valoración de lesiones corporales: por qué muchas indemnizaciones se cierran mal

Valoración de lesiones corporales: por qué muchas indemnizaciones se cierran mal

Una de las situaciones más delicadas tras un accidente no es solo el daño sufrido, sino cómo se valora ese daño y en qué momento se da por cerrado el expediente.

Muchas personas aceptan una indemnización por lesiones sin saber que:

  • La valoración se ha hecho demasiado pronto
  • Las secuelas aún no se han estabilizado
  • Existen daños que aparecerán más adelante
  • O que la compensación no refleja la pérdida real sufrida

Este artículo explica cómo funciona realmente la valoración de lesiones corporales, por qué muchos casos se cierran mal y qué margen existe para defender una indemnización justa.

Cómo se valoran las lesiones tras un accidente

La valoración de lesiones se basa, en términos generales, en:

  • Informes médicos
  • Evolución clínica
  • Tiempo de curación
  • Secuelas permanentes
  • Impacto funcional y laboral

El sistema en sí no es incorrecto.
El problema está en cómo y cuándo se aplica.

En muchos expedientes, la valoración se realiza cuando:

  • La rehabilitación no ha terminado
  • Persisten dolores relevantes
  • No se ha evaluado el impacto a medio y largo plazo
  • Las secuelas aún no se han consolidado

Cerrar el expediente en ese momento suele jugar en contra del lesionado.

El error más habitual: cerrar el caso demasiado pronto

Uno de los patrones más repetidos es el cierre prematuro del expediente.

Esto suele ocurrir cuando:

  • La aseguradora propone una indemnización temprana
  • El lesionado necesita liquidez
  • Se transmite la sensación de que “esto es lo que hay”
  • No se explica que el daño puede evolucionar

Una vez se firma la conformidad, el caso queda cerrado, incluso si meses después aparecen:

  • Limitaciones funcionales
  • Dolores crónicos
  • Necesidad de nuevas pruebas
  • Secuelas permanentes

Las secuelas que aparecen con el tiempo

Muchas lesiones no muestran su verdadero alcance en las primeras semanas.

Es habitual encontrar:

  • Lesiones cervicales (C3–C4) con evolución lenta
  • Problemas de movilidad que se cronifican
  • Dolores neuropáticos
  • Limitaciones para viajar, cargar peso o mantener posturas prolongadas

En estos casos, una valoración temprana no refleja el daño real.

Caso real: lesión cervical C3–C4 en una arquitecta

Elvira es arquitecta y trabajaba en proyectos internacionales. Tras un accidente, sufrió una lesión cervical a nivel C3–C4.

En un primer momento:

  • El diagnóstico parecía moderado
  • La aseguradora planteó un cierre rápido
  • La indemnización propuesta era limitada

Con el paso de los meses:

  • Persistieron los dolores
  • Aparecieron limitaciones de movilidad
  • Se le desaconsejó volar
  • No pudo viajar para supervisar obras ni asistir a reuniones internacionales

El impacto no fue solo médico, sino profesional y económico.
Una valoración prematura no habría reflejado la pérdida real de capacidad.

Caso real: lesión de cadera en una profesional de hostelería

Otro caso habitual es el de personas jóvenes con trabajos físicos exigentes.

Una clienta del sector de la hostelería, en la veintena, sufrió una lesión grave de cadera tras un accidente.

En este tipo de casos:

  • No se sabe si podrá volver a trabajar en el mismo sector
  • Existe riesgo de limitación permanente de movilidad
  • Pueden aparecer problemas protésicos en el futuro
  • El daño estético (cicatrices) no siempre se valora correctamente

Cerrar el expediente sin una visión a medio y largo plazo puede condicionar gravemente el futuro del lesionado.

Daño estético y pérdida de capacidad: dos grandes olvidados

En muchas valoraciones:

  • El daño estético se minimiza o se omite
  • La pérdida de capacidad laboral no se cuantifica correctamente
  • No se analiza la profesión concreta del lesionado

No es lo mismo una cicatriz para alguien con trabajo administrativo que para una persona cuya imagen, movilidad o presencia física forman parte esencial de su actividad profesional.

La importancia de la valoración médica independiente

Las aseguradoras trabajan con médicos valoradores que gestionan un gran volumen de expedientes.

Esto provoca que:

  • Se apliquen criterios estándar
  • No se profundice en cada caso
  • Se priorice el cierre eficiente del expediente

Una valoración médica independiente permite:

  • Esperar a la estabilización real de las lesiones
  • Documentar correctamente las secuelas
  • Analizar el impacto funcional y laboral
  • Evitar cierres prematuros

Lesiones y pérdida de ingresos

En trabajadores autónomos, freelancers o profesionales cualificados, el daño no es solo físico.

Puede existir:

  • Imposibilidad temporal de trabajar
  • Pérdida de proyectos
  • Cancelación de desplazamientos
  • Reducción de ingresos futuros

Estas pérdidas deben analizarse y documentarse correctamente para que formen parte de la reclamación.

Por qué muchas personas aceptan menos de lo que les corresponde

No suele ser por desconocimiento, sino por:

  • Cansancio
  • Necesidad económica
  • Presión por cerrar el expediente
  • Falta de acompañamiento técnico

Aceptar una indemnización insuficiente puede parecer una solución rápida, pero a largo plazo puede salir muy cara.

Conclusión

La valoración de lesiones corporales no es un trámite administrativo.
Es un proceso médico, técnico y económico que requiere tiempo y criterio.

Cerrar un expediente antes de tiempo, sin analizar secuelas, impacto laboral o daño futuro, suele beneficiar al seguro… no al lesionado.

Una revisión adecuada puede marcar la diferencia entre una indemnización correcta y una que no refleja la realidad del daño sufrido.

Fecha de creación: 2025-06-12

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