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La importancia de la documentación en las reclamaciones de seguros

La importancia de la documentación en las reclamaciones de seguros

Cuando ocurre un siniestro, el tiempo corre y la tensión suele jugar en contra. Entre llamadas, reparaciones urgentes y papeleo, muchos asegurados toman decisiones rápidas que, sin saberlo, pueden debilitar su reclamación.

Uno de los aspectos más descuidados —y a la vez más importantes— es la documentación. Sin pruebas claras, justificantes y un relato coherente, una reclamación puede venirse abajo aunque el daño sea real y evidente.

En este artículo explicamos por qué la documentación es clave en cualquier reclamación de seguro, los errores más habituales que vemos en casos reales y cómo evitarlos para no perder dinero por el camino.

Por qué la documentación es tan importante

Cuando reclamas a una aseguradora, no se valora tu palabra, sino lo que puedas demostrar. La compañía necesita poder comprobar con claridad:

  • qué ocurrió
  • cuándo ocurrió
  • cómo se produjo el daño
  • qué elementos están afectados
  • cuál es el coste real del perjuicio

Cuando una reclamación está mal documentada, lo más habitual es que termine en:

  • indemnizaciones por debajo del valor real
  • rechazos por “falta de pruebas”
  • procesos que se alargan durante meses
  • o incluso la pérdida del derecho a reclamar

En la práctica, quien documenta bien, reclama mejor… y cobra antes.

Casos reales donde la documentación marca la diferencia

A lo largo de los años hemos visto situaciones muy parecidas repetirse una y otra vez. No por mala fe del asegurado, sino por decisiones tomadas con prisas.

Obras realizadas sin factura final

Uno de los casos más habituales es el del cliente que, tras un siniestro, necesita reparar cuanto antes para poder volver a su vivienda o reabrir su negocio.

El constructor empieza la obra, pide un adelanto en metálico y, una vez terminados los trabajos, la factura nunca llega o llega incompleta. El daño se ha reparado, pero la prueba documental no existe.

Cuando llega el momento de reclamar:

  • no hay factura final
  • no hay desglose
  • no hay justificante claro del coste real

El problema no es que la obra no se haya hecho.
El problema es que no se puede demostrar.

Y sin demostración, la aseguradora reduce o rechaza partidas.

Reformas de mejora realizadas con prisas

Otro caso frecuente es el del asegurado que, aprovechando el siniestro, decide mejorar la vivienda o el local: cambiar suelos, renovar instalaciones o modernizar acabados.

No hay nada incorrecto en mejorar. El problema aparece cuando:

  • no hay suficientes fotografías del estado previo
  • se desmonta todo antes de que el perito lo vea
  • no se diferencia bien qué era daño y qué es mejora

En estos casos, el seguro puede interpretar que:

  • parte de la obra no corresponde al siniestro
  • no todo el coste es indemnizable
  • o que no hay forma de separar daño y mejora

Y ahí empiezan los conflictos.

Reparaciones urgentes sin pruebas previas

También vemos muchos casos en los que, por urgencia o necesidad, el asegurado limpia, retira muebles, pinta o sustituye elementos antes de documentar el daño.

Es comprensible.
Pero sin fotos, vídeos o informes técnicos previos, la reclamación pierde fuerza.

Lo que no se documenta, no existe a ojos del seguro.

Errores más comunes en una reclamación de seguro

A partir de estos casos reales, los errores más habituales suelen ser:

No documentar antes de reparar

La prisa por solucionar el problema hace que se pierdan pruebas clave del daño original.

No conservar facturas ni presupuestos

Sin justificantes claros, el coste del siniestro queda en el aire.

Presentar partes incompletos o poco claros

Un parte confuso puede dar lugar a interpretaciones que no favorecen al asegurado.

No solicitar el informe del perito

El informe pericial es una pieza clave. No conocer su contenido deja al asegurado en desventaja.

Confiar solo en llamadas telefónicas

Sin comunicaciones por escrito, es muy difícil demostrar qué se ha pedido o qué se ha reclamado.

Qué documentación deberías reunir desde el primer momento

Para evitar problemas, conviene reunir y conservar:

  • la póliza completa
  • el parte de siniestro detallado
  • fotografías y vídeos claros del daño
  • informes técnicos de profesionales
  • facturas y presupuestos con desglose
  • parte policial, cuando sea obligatorio

Cuanta más claridad tenga el expediente, menos margen habrá para interpretaciones.

Consejos prácticos que evitan muchos problemas

  • Documenta siempre antes de reparar, aunque sea con el móvil.
  • Pide presupuestos y facturas por escrito, aunque el trabajo sea urgente.
  • Distingue claramente entre daño y mejora.
  • Guarda copia de todo lo que entregues o envíes.
  • No aceptes una oferta sin entender qué cubre y qué deja fuera.

Muchas reclamaciones se pierden no por falta de razón, sino por falta de pruebas.

Cuando la aseguradora pone problemas

Si la aseguradora rechaza la reclamación, reduce partidas o argumenta falta de documentación, todavía es posible revisar el caso.

En muchos expedientes que analizamos, el problema no está en el siniestro, sino en cómo se documentó. Y eso, en algunos casos, todavía puede corregirse.

Puedes ampliar información sobre este tipo de situaciones en nuestro análisis sobre reclamaciones de seguros mal valoradas.

Conclusión

La documentación no es un trámite administrativo: es la base de cualquier reclamación de seguro. Sin pruebas, todo se convierte en opiniones. Y en el mundo del seguro, las opiniones no pesan.

Documentar bien desde el primer momento, evitar decisiones precipitadas y diferenciar claramente entre daño y mejora puede marcar la diferencia entre aceptar menos de lo que corresponde o defender una indemnización justa.

Si tienes dudas sobre si tu caso está bien planteado o si la documentación es suficiente, informarte a tiempo puede evitar muchos problemas después.

Fecha de creación: 2025-04-30

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