Errores comunes a la hora de tratar con el perito de seguros

Cuando ocurre un siniestro y aparece el perito de la aseguradora, muchos asegurados se centran solo en una cosa: “que vea los daños”.
Pero hay algo igual de importante —y que casi nadie tiene en cuenta—: cómo se desarrolla la visita pericial.
La actitud, el orden, la forma de explicar las cosas y la manera de acompañar al perito influyen mucho más de lo que parece en el resultado final del informe.
En este artículo te explicamos cómo actuar durante la visita del perito, qué hacer (y qué no), qué daños suelen pasar desapercibidos y cómo asegurarte de que la valoración sea completa y justa, sin conflictos innecesarios.
La visita del perito no es un trámite: es un momento clave
El informe pericial es la base sobre la que la aseguradora decide:
- si paga o no
- cuánto paga
- qué partidas acepta
- cuáles rechaza
Y ese informe se construye, en gran parte, durante la visita.
Por eso, improvisar o actuar desde los nervios suele jugar en contra.
Actitud básica (pero crucial): parece obvio, pero no siempre se cumple
Puede parecer algo elemental, pero marca la diferencia:
- Sé educado y correcto
- No discutas ni entres en confrontación
- No acuses ni ataques
- No ironices ni presiones
El perito no es tu enemigo, pero tampoco es tu abogado.
Su predisposición importa, y mucho.
Un ambiente tenso, agresivo o incómodo suele traducirse en:
- visitas rápidas
- informes poco detallados
- menos ganas de profundizar
Qué hacer antes de que llegue el perito
Prepara un recorrido claro (un “tour” del siniestro)
Antes de la visita, piensa el recorrido:
- por dónde empezar
- qué zonas son clave
- qué daños no se ven a simple vista
No improvises.
Ten documentación preparada
Aunque no la uses toda en el momento:
- fotos del inicio del siniestro
- vídeos
- presupuestos
- informes técnicos si existen
Durante la visita: cómo acompañar al perito correctamente
Acompáñalo en todo momento (sin agobiar)
No lo dejes solo, pero tampoco lo persigas.
- Acompaña
- Explica
- Señala
- Responde si pregunta
Tu papel es guiar, no dirigir.
Haz que vea todo (incluso lo que “parece poco”)
Muchos daños importantes empiezan siendo pequeños:
- humedad en zócalos
- puertas que no cierran bien
- marcos hinchados
- manchas recientes
- olores persistentes
Dilo con calma:
“Aquí empezó la humedad”
“Esto antes no estaba así”
“Esto se ha ido deformando con los días”
Anímale (con educación) a hacer fotos
No des por hecho que lo ha fotografiado todo.
Puedes decir frases como:
- “¿Prefieres que hagamos una foto de esto?”
- “¿Quieres que quede reflejado?”
- “Esto quizá ahora no se nota mucho, pero va a más”
No es exigir, es facilitarle el trabajo.
Daños que suelen pasar por alto si no los explicas bien
Instalaciones eléctricas tras inundaciones
Aunque “funcionen”, pueden tener:
- oxidación interna
- sulfatación
- riesgo futuro
Explícalo con lógica, no con miedo.
Puertas, marcos y muebles hinchados
Con solo 20–30 cm de agua:
- puertas se deforman
- marcos absorben humedad
- muebles quedan dañados internamente
Muchos peritos lo ven como “estético” si no se explica bien.
Humedad residual tras la limpieza
Después del achique:
- muros cargados de humedad
- pintura que salta
- suelos que se levantan semanas después
Esto no se ve en una visita rápida.
Uso de máquinas deshumidificadoras
Explícale:
- cuánto tiempo han estado funcionando
- por qué eran necesarias
- qué pasaría sin ellas (moho, daños futuros)
Uso de ozono tras incendios
El humo no es solo olor:
- es tóxico
- se impregna
- afecta a la habitabilidad
Si no se trata, el problema continúa.
Lo que NO debes hacer durante la visita
- No discutas
- No levantes la voz
- No intentes “negociar cifras”
- No digas “esto lo tiene que pagar sí o sí”
- No presiones con frases tipo “si no lo pones, reclamaré”
Eso se hace después, con técnica y por escrito.
Checklist rápida antes de que el perito se vaya
Antes de terminar la visita, asegúrate de que:
- ha visto todas las estancias afectadas
- ha tomado fotos suficientes
- ha anotado daños ocultos
- conoce los problemas de humedad, olores o deformaciones
- entiende cómo afecta el siniestro a la habitabilidad
Puedes preguntar tranquilamente:
“¿Crees que con esto queda todo reflejado?”
Y después de la visita… empieza el verdadero trabajo
La visita no es el final.
Luego viene:
- revisar el informe
- comprobar el desglose
- analizar si faltan partidas
- ver límites de desescombro, mitigación, inhabitabilidad
- separar bien continente, contenido y realojo
Ahí es donde muchas indemnizaciones se quedan cortas.
El valor añadido de MataSeguros en las visitas periciales
En MataSeguros:
- preparamos la visita con el cliente
- explicamos qué enseñar y cómo
- acompañamos si es necesario
- revisamos después el informe
- detectamos daños omitidos
- reclamamos con base técnica, no emocional
Y algo muy importante: damos tranquilidad.
El cliente sabe que no está solo ni improvisando.
Conclusión
La visita del perito no es una discusión, es una oportunidad.
Y como toda oportunidad, hay que saber gestionarla.
Ser educado, ordenado, claro y técnico no es rendirse:
es poner las bases para reclamar bien después.
¿Te preocupa haber hecho mal la visita del perito?
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Fecha de creación: 2024-12-10
Última edición: