DANA e inundaciones: cómo reclamar correctamente al seguro y al Consorcio

Cuando ocurre una DANA o una inundación grave, muchos asegurados descubren que reclamar no es tan sencillo como dar un parte y esperar. Errores en la apertura del siniestro, peritajes incompletos o una mala identificación del origen del daño pueden provocar reducciones importantes en la indemnización.
En esta guía explicamos cómo funcionan las reclamaciones por DANA e inundaciones, qué errores son más habituales y cómo evitarlos para no perder dinero.
¿Qué diferencia hay entre inundación y otros daños por agua?
No todos los daños por agua se tratan igual en el seguro. La inundación, entendida como la entrada de agua procedente de lluvias extraordinarias, desbordamientos o fenómenos meteorológicos extremos, suele considerarse un riesgo extraordinario y es gestionada por el Consorcio de Compensación de Seguros.
En cambio, filtraciones, fugas, escapes o roturas de instalaciones suelen ser riesgos ordinarios cubiertos por la aseguradora privada. El problema aparece cuando una inundación se abre incorrectamente como una simple filtración, o cuando se mezclan daños extraordinarios y ordinarios sin separarlos correctamente. En esos casos, parte del daño puede quedar fuera de la reclamación desde el primer momento.
El primer error: abrir mal el siniestro
Uno de los errores más graves tras una DANA es abrir el parte con una causa incorrecta. Esto condiciona todo el expediente y puede provocar que el Consorcio rechace partidas o que la aseguradora privada se desentienda de determinados daños.
En muchos casos, estos expedientes se cierran con peritajes a la baja, que no reflejan el alcance real del daño.
Este tipo de errores está muy relacionado con situaciones de infraseguro y con la aplicación de la regla proporcional. Si quieres profundizar en este punto, es clave entender qué es el infraseguro y cómo afecta a una reclamación y también cómo funciona la regla proporcional del seguro.
⚠️ La DANA no afectó a todas las zonas por igual
En la DANA que afectó a Valencia, los daños se concentraron especialmente en zonas bajas y áreas próximas a barrancos, con episodios de barrancadas y avenidas rápidas de agua. En municipios de L’Horta Sud, y en entornos como el barranco del Poyo, la acumulación repentina de agua y el arrastre de barro provocaron inundaciones intensas en viviendas, garajes y locales a pie de calle, siendo los daños catastróficos en Paiporta, Picanya y zonas aledañas.
Además, el episodio no se limitó a la provincia de Valencia. Algunas zonas de Guadalajara también se vieron afectadas, con lluvias muy intensas y acumulaciones de agua que generaron daños similares.
Esta combinación de lluvias torrenciales y entradas rápidas de agua hizo que muchos siniestros se abrieran con una causa incorrecta, lo que ha tenido un impacto directo en cómo se valoraron y pagaron las indemnizaciones.
Filtraciones “de vuelta” y entrada de agua por patios interiores
En muchos siniestros por DANA, el agua no entra únicamente desde la calle o el exterior del edificio. Es habitual que se produzcan retornos por patios interiores, desagües y sistemas de evacuación colapsados. Este tipo de filtraciones inversas genera daños en paredes, solados, aislamientos e instalaciones que no siempre son visibles en la primera visita del perito.
Cuando el origen del agua no se identifica correctamente y no se vincula al episodio meteorológico, estos daños suelen discutirse como problemas de mantenimiento y quedan fuera de la indemnización, pese a tener un origen claramente extraordinario.
Peritajes rápidos y daños que se quedan fuera
Tras una DANA o una inundación generalizada, el volumen de siniestros es muy elevado. Esto provoca peritaciones rápidas, con visitas limitadas y poco tiempo para analizar el alcance real del daño. Como consecuencia, es frecuente que queden fuera del informe inicial daños ocultos, aislamientos empapados, instalaciones técnicas afectadas o demoliciones necesarias para una reparación correcta.
En estos casos, es fundamental saber cuándo acudir a un perito independiente en una reclamación para evitar que la indemnización se base en una valoración incompleta.
Daños eléctricos tras inundaciones
Uno de los daños más infravalorados tras una DANA es el daño eléctrico. En muchos expedientes se sustituyen únicamente enchufes o mecanismos visibles, sin revisar el cableado, las cajas de registro o el cuadro eléctrico. Sin embargo, la humedad puede degradar el aislamiento de los cables y generar riesgos futuros, aunque el daño no sea evidente en el momento de la inspección.
Este tipo de daños técnicos, si no se auditan correctamente, suelen quedar fuera del peritaje inicial.
El papel del Consorcio de Compensación de Seguros
El Consorcio de Compensación de Seguros cubre los daños extraordinarios derivados de inundaciones y otros fenómenos extremos, pero revisa con detalle los capitales asegurados y la documentación aportada. Si detecta infraseguro o una mala definición del siniestro, puede aplicar reducciones proporcionales o excluir determinadas partidas.
Una mala apertura del expediente o una valoración incompleta puede suponer retrasos importantes y una indemnización inferior a la que realmente corresponde.
Qué puede hacer el asegurado para no perder dinero
Cuando la indemnización propuesta no refleja el daño real, el asegurado no está obligado a aceptarla sin más. Es posible solicitar revisiones, ampliar peritajes, documentar la evolución del daño y reclamar partidas omitidas. Actuar a tiempo es clave para que esos daños no queden definitivamente fuera de la reclamación.
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Conclusión
Una DANA o una inundación no es solo “agua”. Es un siniestro complejo en el que cómo se abre el parte, cómo se perita y cómo se reclama marca la diferencia entre una indemnización justa y una pérdida económica importante. Entender el proceso y actuar con criterio técnico es la mejor forma de protegerse.
Fecha de creación: 2024-10-30
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